Soy Darío y mi jefe y me aconsejo un intercambio de parejas liberales calientes, que según me contaba, era algo muy común entre la alta sociedad en nuestra ciudad – caso del que jamás me había enterado, pero decidí creerle – Después de una larga comida en donde negociamos algunos precios y bebimos, mi cliente-amigo cambió abruptamente la conversación hacia cuestiones personales y, no se cómo, pero en menos de media hora la fue llevando hacia un callejón sin salida en dónde me preguntó abiertamente si mi esposa y yo habíamos intentado el intercambio de parejas.
Follando con un matrimonio perverso
Hola a todos los lectores me llamo Rocío nunca me imaginé estar follando con un matrimonio. Miren, soy de Uruguay, tengo diecinueve pero a veces me siento rara con mis amigas porque me gusta el sexo duro y dudo que ellas soporten la mitad de lo que yo. Me dicen que soy muy apetecible, de … Leer más