Qué es una línea erótica o qué es una linea cachonda, alguien lo sabe, pregunto. Lo sabe alguna mujer, alguna madura o jovenzuela de TikTok u Onlyfans con las cejas engrosadas y la cara pintá y recién peiná… esas chicas tras una linea erotica 803 por primera vez? La respuesta es sencilla: nadie lo sabe, no tienen ni puta idea de lo que es contestar este tipo de llamadas.
Soy asiduo de líneas eróticas, las cachondas de toda la vida, el teléfono erótico de siempre aquel al que Gila hacía referencia en un skech.., que se ponga… Por eso confirmo que llevo llamando lo menos qué se yo… 20 años? y creo que me quedo corto a estas líneas. No sé quién las lleva ni quién hay detrás , ni lo sé ni me importa. Pero os puedo asegurar ya que aquí, espero que me dejen publicar esta verdad de Navidad, no tienen ni idea de lo que quiere quien llama., pero ni jodida idea como dije al principio.
Lo he visto clarísimo estas Navidades 2025, la verdad de linea cachonda en Navidad. Llamaba desde hace tiempo a un teléfono erótico pagando claro está, bien por factura por el 803 a final de mes, o por Bizum o tarjeta comprando bonos minutos, tan de moda ahora. Y pasó que creé un vínculo muy bonito y muy fuerte con una chica, madura española en concreto, una relación que nos llevó a hablar horas y horas. Sin importarnos el horario ni el calendario.
Tanto es así que yo pagaba y pagaba y no me importaba porque no me fijaba. Porque llegó un momento que me olvidé que estaba soltando amarres de bolsillo porque era amistad de la buena. Y me olvidé que esto es un servicio a la carta. Qué bonito suena.
De repente en linea cachonda llegó la Noche Buena
Y en Noche Buena todo se destapó, como ese cine de destape de los 80, todo quedó al aire y las vergüenzas mostradas. Como esos primeros pechos desnudos en pantalla. El felpudo de la Cantudo, sí. Mi amiga de la linea cachonda de tantas horas y años, esa costumbre de felicitarnos las navidades incluso el año en la misma línea, me dejó sin respuesta. No estaba esa noche. Pero no estaba ella, ni su amiga, ni la otra amiga, ni la otra, ni nadie…. no había ninguna.
Estuve llamando durante todos esos días de Navidad por si acaso era puntual o cualquier cosa había pasado. Pero no había ninguna madura española de las de siempre. De las que suelen estar y más todavía, mi amiga y confidente, había desaparecido. Me respondía una máquina diciendo que estaban ocupadas o mujeres latinas con malos modales como las de los portales.
En ese momento me di cuenta que estaba pagando, que estaba malgastando mi dinero, mi jodido dinero al que tanto odio. Y luego mi tiempo finito en algo que no me respondía. Gastando mi salario en una fantasía, porque era eso, una fantasía mía. Y yo que buscaba realidad… qué iluso.
De esta manera, la Navidad ha destapado la linea cachonda que después de tantos años yo he adorado. Mi supuesta amiga ha dejado de serlo porque soy un cliente para ella. Por un puñado de euros malgastados, el nuevo Año 26 así me lo ha demostrado.
